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OTRO MUNDO CREATIVO

El collage no es un juego de niños

No se si a vosotros en el cole -quiero decir en el cole 1.0- os enseñaban técnicas artísticas en preescolar, la plastilina y las manualidades formaban parte de las clases hasta bien entrados los 12 años, actividades que parecía nos mantenían distraídos un buen rato para no armar jaleo en clase, hasta nos enseñaron la forma correcta de pelar una naranja ¡sin mancharnos las manos! –vaya si eran otros tiempos-. Pero de todo esto, de todas las técnicas artísticas explotadas en la edad temprana, me acuerdo del collage, recuerdo la satisfacción que me suponía el proceso de crear un ensamblaje de cualquier cosa que tuviera a mi alrededor como revistas, recortes, retales, legumbres y todo lo que saliera de mi imaginación, para acabar creando una humilde obra artística, algo que sin yo saberlo potenciaría mi lado más irracional del cerebro hasta acabarme convirtiendo en lo que creo que soy ahora, “artista”.

En la jerga estética, se denomina collage a la técnica consistente en acoplar diversos elementos para conseguir un todo unificado. El término proviene del vocablo francés coller que significa pegar. El origen del collage como disciplina artística es todavía hoy bastante difuso, al parecer tiene su Origen en China, hace más de dos mil años; los persas también hicieron uso de esta técnica para decorar las cubiertas de sus libros y durante el siglo XVII el collage se convirtió en un pasatiempo de moda ejercido por ciertos artesanos que fabricaban pequeños cuadros, dónde representaban mediante el collage a escritores, músicos o doncellas.

Pero los dos personajes que realmente se han disputado el título de “Honoris Pater” del collage han sido los cubistas Picasso y Braque, aunque ahora y después de ver la evolución de la técnica, bien poco importa eso, ya que después de los cubistas, se subieron al carro del collage futuristas, dadaístas, vanguardistas rusos, surrealistas y constructivistas, creando auténticas obras maestras que han evolucionado hasta dar paso al reciente acuñado arte urbano.

En las primeras técnicas reconocidas del collage, los cubistas pretendieron adentrarse en “la idea”-en el concepto en sí mismo de las cosas- en vez de reproducir la apariencia del objeto como tal; por lo tanto su nueva “visión real” de las cosas sustituía a la mera percepción visual de las mismas, para acabar definiendo una nueva realidad global. Algo realmente complejo y profundo que desde luego no forma parte de un juego de niños. De hecho, esta disciplina ha pretendido ejercer de arte social en numerosas ocasiones, reivindicando temas como la violencia de género, las desigualdades sociales o la política.

A través del análisis y la combinación de elementos –dos de los principios elementales de la creatividad-, los artistas del collage intentaron devolver a la pintura cierta realidad introduciendo nuevos factores sensoriales como el tacto en su arte conceptual, nuevos valores táctiles que representaban elementos tangibles, “cosas en sí mismas”, consiguiendo con diversos materiales una profundidad, perspectiva y dinamismo más reales que los que se conseguía con el color de la pintura como tal.

Pero ¿qué ha pasado desde entonces?, ¿en qué se ha convertido esta técnica?, ¿hacia donde ha evolucionado?, no podemos dejar de lado estas cuestiones porque al igual que la publicidad gráfica o el arte tipográfico han evolucionado desde la generalización del software de edición en la década de los 90, también lo ha hecho el collage, inmerso ahora en un universo digital que nada tiene que envidiar a las primeras técnicas del cubismo o el surrealismo de principios del siglo XX.

Por lo general los artistas gráficos se han centrado en las últimas décadas en el retoque digital y el diseño vectorial para crear sus composiciones artísticas, dejando de lado lo real, lo palpable, casi a la ilustración y sobretodo al collage. Por eso encontrarnos con creativos que siguen haciendo uso de dichas disciplinas, aún usando las nuevas herramientas digitales, es una verdadera satisfacción, ejemplos como los que nos ofrecen BIÑOKA o MISS CIARA PHELAN, nos dan una verdadera lección de la obra artística desde el concepto en sí mismo, mediante la perfecta combinación de técnicas tan variadas como la fotografía, la ilustración y la tipografía, para acabar creando “el todo unificado” que se define como el principio mismo del collage, donde lo realmente importante es el mensaje a través de la percepción de elementos visuales y táctiles, que aportan un cierto toque surrealista reivindicando de nuevo lo social.

Research World de Miss Ciara Phelam

Abrir la mente y explorar otros caminos, seguro te lleva hacia el éxito deseado, porque recuerda, la innovación parte de la perseverancia y la observación, pero sobretodo parte de dar respuesta a un porqué concreto. Por eso da sentido a todo lo que crees, ya sea digital, manual o una combinación de ambas técnicas. Desde aquí damos la enhorabuena a los que ya lo han logrado.

Imagen principal: ¿Qué vemos hoy? de BIÑOKA

Cris Castellanos

Dircom en DLC y founder en Social Brand. Gestión y coordinación de proyectos creativos. Mi objetivo ha sido siempre observar, aprender y perseverar, para crecer y aportar nuevas técnicas creativas basadas en la innovación.