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OTRO MUNDO CREATIVO

El color y las emociones

Es sabido que el cerebro humano reacciona a todo lo que ve y eso incluye a los colores que forman parte de nuestro entorno. Los creativos, especialmente, son personas que a menudo crean combinaciones de colores y con ello formas y diseños muy variados pero, ¿por qué elegimos un color antes que otro?. Y, ¿por qué nos gusta cómo nos hacen sentir esos colores?.

Cada tonalidad cromática estimula a nuestro cerebro influyendo en la glándula pituitaria, que es la que se ocupa de producir una gran variedad de efectos a través de los cambios hormonales. Un color en particular puede estimular por ejemplo a nuestra memoria y llegar a asociarse con eventos traumáticos, dando como resultado un cierto nerviosismo al encontrarnos con ciertos colores. Por ejemplo, solemos asociar el color rojo con el peligro, no por los semáforos o las señales de tráfico que vemos a menudo en ese color, lo verdaderamente curiosos es que genéticamente nuestro subconsciente colectivo asocia al rojo con las cosas y criaturas venenosas que hay en la naturaleza.

Algunos estudios sobre el color

En los años 70, cuando ciertos estudios sobre la psicología del color se estaban gestando, la sociedad comenzó a aplicar con fines emocionales ciertos colores en diferentes sectores industriales; algunos gobiernos comenzaron a pintar de color rosa las cárceles para calmar a los presos, y las empresas de comida rápida decoraban de color naranja sus restaurantes para que los clientes no permanecieran demasiado tiempo en sus locales. Sin embargo, dichos estudios científicos no están 100% seguros de que el cerebro asocie a los mismos colores con los mismos temperamentos en todos las personas y culturas.

En 1973, los científicos Francis Adams y Charles Osgood de la Universidad de Illinois, realizaron un estudio con personas de 23 culturas diferentes sobre cómo les hacían sentir ciertos colores, contrastando además otros estudios ya existentes. Como resultado, el color rojo obtuvo las asociaciones más comunes de todo el estudio; la mayoría de las personas asociaron a éste con la fuerza, la vitalidad y la actividad. El color negro fue asociado a la “fortaleza” y “negatividad”; el gris era según el estudio un color “débil”, y el blanco, azul y verde fueron clasificados como colores “buenos”. 23 culturas estuvieron de acuerdo en un 70%, configurando a este estudio como la base de la psicología moderna sobre color.

Posteriormente, se ha barajado la hipótesis de que las longitudes de onda de los colores puedan interactuar con los sistemas hormonales de las personas y cambiar sus estados de ánimo, pero es una teoría mucho más débil.

En el año 2008 un estudio demostró que el color podía afectar a la eficacia de las personas en su trabajo, en dicho estudio diversas personas realizaron una tarea bajo luces azules o verdes y lo hicieron mucho peor que las personas iluminadas con luces blancas, naranjas o rojas. En otro investigación sobre la influencia de los colores en el cerebro, diversas personas no pudieron identificar el olor de un zumo de fresa y cereza teñidos de color verde, mientras lo hacían claramente cuando el color del líquido era rojo. Eso es porque nuestro cerebro por naturaleza, asocia el color verde con olor a menta, hierbabuena, albahaca u otras hierbas que nada tienen que ver con las cerezas o las fresas.

Terapias de color

Aunque los colores tengan diferentes significados en diferentes culturas, y el significado de los colores siga cambiando, incluso dentro de una misma cultura, los colores pueden producir ciertos efectos sentimentales. Algunos estudios han verificado algunos de estos efectos, por ejemplo, aunque los colores rojo y rosa se asocian con el amor, el rosa es más sedante. El color rojo es más intenso emocionalmente, aumenta la frecuencia cardíaca y causa que el cuerpo bombee adrenalina. El azul, uno de los colores más populares, hace que el cerebro produzca sustancias químicas calmantes. La gente suele estar mejor en una habitación pintada de azul porque se crea menos tensión. El verde es otro de los colores relajantes y además mejora la visión. A menudo se utiliza en salas de espera para ayudar a los pacientes a relajarse. Mientras, el color amarillo mejora la concentración, aunque es una color difícil de asimilar y puede causar en nuestro cerebro cierto estado de estrés o ansiedad. Colores más neutros como el marrón pueden producir sentimientos de tristeza o melancolía.

Dado que los colores pueden llegar a estimular algunos de nuestros sentimientos, también pueden ser utilizados con el propósito de estimular ciertas respuestas deseadas por el cerebro. Por ejemplo el color azul es calmante, pero generalmente no se encuentra en casi ningún alimento y en consecuencia puede frenar nuestro apetito. Usar una bombilla azul en el interior de la nevera puede ayudar a frenar el deseo de picar algo cuando la abrimos. Si una habitación de la casa en especial te hace sentirte triste, sólo tienes que añadir una poco de amarillo o de verde. Añade rojo donde quieres conseguir una fuerte energía o  aumentar la circulación cardiovascular, por ejemplo en una sala de fitness.

Pero no todas las culturas usan igual los colores. En casi todas las ceremonias asiáticas se visten de blanco (pureza) mientras que en la India las novias se visten de rojo (pasión). En los países occidentales, las novias también se visten de blanco y el negro es el color del luto. Ciertas religiones como la católica muestran controversias respecto al uso de los colores, el papa católico a menudo lleva un traje rojo al igual que el demonio que se suele representar con una tonalidad rojiza en su piel.

Algunos colores y sus consecuencias

Rojo

El rojo es el color más estimulante y color por excelencia de la pasión. Es por ello que a menudo se asocia con el amor. Algunos restaurantes pintan sus comedores rojos para estimular el apetito y provocar conversación para que los comensales se encuentren a gusto. El rojo en un dormitorio crea cierta sensación de romanticismo, pero puede ser demasiado estimulante y afectar al descanso. Si quieres añadir más pasión a tu dormitorio puedes colocar el edredón o las almohadas en rojo pintarlo con colores más relajantes si necesitas un cambio de estado de ánimo.

Azul

El azul es el color menos estimulante y por ello ayuda a relajarse. Las personas que quieran perder peso pueden usar platos azules para servir su comida, o pintar su comedor de azul para paliar su apetito. Es un color popular para los dormitorios por su efecto calmante y ayuda a conseguir un sueño reparador. El azul es además un color frío, así que si tienes problemas para dormir debido al calor, las paredes de azul te ayudarán a sentirte más fresco.

Amarillo y Naranja

El amarillo y el naranja son dos colores optimistas y dan la sensación de frescor y limpieza. Estos colores son populares en la decoración de las cocinas. Si el espacio familiar es una estancia cerrada o subterránea, un naranja profundo puede crear un ambiente acogedor y cálido.

Negro, blanco y gris

El color negro se usa para crear un efecto de adelgazamiento, pero también puede ser un color agresivo, triste o serio. Por esta razón muchas personas visten de negro en los funerales. El blanco es un color puro y tan simbólico como el negro. Es utilizado por las novias y para vestir a los bebés en sus ceremonias de bautismo. El gris sin embargo, es un color neutro que suele crear un estado de ánimo sombrío o taciturno, pero cuando se combina con colores más brillantes tiene un efecto bastante calmante. El gris es un color eficaz para crear un dormitorio relajante, ya que no es estimulante y ayuda a activar los sueños reparadores.

¿Cuál es tu color preferido y porqué?

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Editores DLC

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