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OTRO MUNDO CREATIVO

El Sr. Low Cost ha llegado para quedarse

Todo empezó en E.E.U.U. –como casi todo claro- allá por los años 90, cuando la compañía aérea Pacific Southwest Airlines, decidió ofertar a sus clientes billetes de avión a un coste mínimo, reduciendo gastos en lo que ellos denominaron “servicios supérfluos” como la comida o la cena del trayecto o los gastos de facturación de equipaje, para aquellos que realizaban trayectos cortos con una bolsa de mano. Pronto, otras compañías se percataron del beneficio de dicha estrategia comercial y no dudaron en copiarla, obteniendo magnos beneficios por ello y, sin saberlo, estableciendo un nuevo modelo de negocio que más tarde, se trasladaría a muchos otros sectores del mercado.

Pero, ¿cúal es la verdadera clave del éxito de las estrategias Low Cost?, está muy claro,  dos décadas después ya lo hemos comprobado, el usuario final es el que tiene la palabra y eso es algo que a los nuevos consumidores les vuelve locos. “Ya podemos ir a París este verano”, dijo la familia Fernández, con 4 hijos y dos nietos, “y de los billetes, no os preocupéis hijos, los pagamos nosotros, total sólo cuestan 36€, y los niños viajan gratis”.

Entonces, el sector turístico comenzó también a entender la triunfante estrategia y así, empezaron a llover sin cesar, las ofertas hoteleras a bajo coste; claro, si la familia Fernández tenía el dinero justo para volar a París ¿dónde se iban a alojar entonces?. Por aquellos tiempos vivíamos una crisis económica, una de tantas del ciclo acuñado por los españoles como “vacas gordas-vacas flacas” que por lo menos en este País, han hecho mella en varias ocasiones desde que se instauró el llamado Capitalismo y la era del consumo sin límites. La familia Fernández podía ahora viajar en avión, hospedarse en hoteles céntricos a un precio razonable, comer en restaurantes un primer y un segundo plato a un precio verdaderamente asequible y, si la familia Fernández podía hacerlo, también lo haría la familia Redondo, la familia Goriz y muchas otras que antes, no podían plantearse este tipo de “semi-lujos” y veraneaban durante 15 días a duras penas en un camping a base de bocadillos de mortadela y paté del regular –oye, sin desprestigiar a nadie, yo, sigo frecuentando campings allá donde voy-. Así, empezó un nuevo modelo de consumo y de consumidores, implantando sin apenas darnos cuenta un fructífero nicho de mercado, donde la democratización de los precios, ha sido la Reina de la fiesta.

Turismo, ocio, textil, sector automovilístico y mobiliario, son industrias que se subieron rápido al carro del simpático Sr. Low Cost, e incuestionables modelos de éxito como Ryanair, Inditex o Ikea, se han convertido en mentores de innumerables empresas, transformándose en Gurús, a los que todo consumidor de a pie aclama, por hacer tan accesibles sus servicios.

Ahora bien, ¿qué está pasando con el mundo de la industria creativa?, desde mi punto de vista, no podemos vivir permanentemente en la era de las vacas gordas, porque señores, no es la realidad, la familia Goriz tiene un negocio familiar de comestibles que sobrevive con la ayuda de todos los miembros de la familia, el clan de los Fernández quiere abrir por Internet una tienda de productos ecológicos de su propia huerta y así crecer a nivel local en un mercado donde la competencia es cada día más severa, la familia Redondo tiene un restaurante del que necesita renovar la imagen, para ponerse a la altura gráfico-estética de los dos nuevos restaurantes que acaban de abrir en su misma calle. ¿A caso no tienen ellos derecho a obtener una buena imagen para sus negocio a precio Low Cost?, ellos no necesitan grandes campañas publicitaras, ni complicados sistemas de control de stock, ni manuales de Identidad Corporativa de 40 o 50 páginas, ellos sólo quieren una imagen con la que identificarse, un humilde logotipo, una nueva carta de menú, unas sencillas tarjetas de visita y un blog donde poder promocionar sus productos a nivel local.

Con ello no estoy menospreciando a las grandes agencias, ellas ya tiene su mercado copado, las grandes marcas que requieren arduas estrategias de comunicación y desarrollo de metodologías integrales de diseño, que equipos de un mínimo de 5 personas (eso son 5 sueldos), ejecutan de manera muy efectiva.

Démosle a las cosas el valor que tienen, ni más ni menos, sólo así podremos crecer juntos y retroalimentarnos con las necesidades de unos y de otros. Ahora bien, que nadie confunda Servicios Low Cost con servicios de baja calidad, porque de lo que estamos hablando al fin y al cabo es de algo que se inventó hace mucho, servicios básicos a un precio justo.

Cris Castellanos

Dircom en DLC y founder en Social Brand. Gestión y coordinación de proyectos creativos. Mi objetivo ha sido siempre observar, aprender y perseverar, para crecer y aportar nuevas técnicas creativas basadas en la innovación.