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OTRO MUNDO CREATIVO

Hazme “partner” y llámame tonto

En época de crisis todos los procesos se aceleran y el cerebro humano, para no ser menos, se pone manos a la obra con el objetivo de conseguir ciertas metas que antes no constaban dentro de sus necesidades. Las relaciones empresa-cliente están dando un giro evidente en cuanto a quién es ahora el que manda y, parece que por desgracia para nosotros, están ganando los últimos, que a raíz de las circunstancias económicas globales y de que parece se han adueñado del medio online, con el imparable fenómeno de la opinión pública en la Red, se permiten ahora ciertas exigencias marcadas por información que a menudo obtienen de otros usuarios en foros u otros formatos de la nombrada Web 2.0.

Los consumidores saben de todo más que nunca; antes, en la época 1.0, tu marcabas las pautas, los valores y las directrices, ahora, ellos te llevan a su terreno con cierta elegancia, claro, ya saben de lo que hablan. Te llega un nuevo cliente y te dice, quiero que me diseñes la nueva imagen para mi negocio, necesitaré también web/blog, tarjetas de visita…, somos una empresa de reciente creación y bla bla bla, que pensamos expandirnos a nivel internacional y bla bla bla, pero ahora contamos con un presupuesto para invertir en comunicación y diseño muy bajo, pero si dicho presupuesto nos gusta, seguiremos contando con vuestros servicios y os convertiremos en nuestro partner oficial, y de esa manera a corto plazo no sacáis beneficios pero a largo plazo os aseguro que lo haréis, ¡AMEN!

¡Que guay! Voy a ser partner oficial de una empresa en expansión; pero de ilusión también se vive claro, porque, ¿has firmado con dicha empresa un contrato donde haya alguna clausula en la que te aseguren dichas condiciones futuras?, a que no. Ahí está el kit de la cuestión, “hazme partner y llámame tonto”. Nadie nos segura que eso vaya a ser así, normalmente dichos “argumentos trampa” nos están llevando invertir muchísimas horas de trabajo por muy poco dinero, vamos que básicamente cobramos para pagar Seguridad Social, IRPF, Impuesto de Sociedades y claro está el temido IVA. La nevera la llenamos de casualidad.

¿Qué hacer entonces en este caso?, bien, lo más importante y esencial es mantener una comunicación clara y firme con ese cliente antes de ponerse a trabajar, dejarle las cosas claras, siempre con diplomacia evidentemente, sin ella no llegarás muy lejos; haz que tus condiciones laborales aparezcan en tu página web, que tengas algo sólido a lo que acogerte, se transparente, haz saber que tratas a todos por igual y sobretodo explica hasta cansarte lo que cuesta un buen trabajo creativo, sea cual sea la condición del después. Eso de, -…no pero yo te doy todas las imágenes y en un momento tienes el catálogo montado-, NO señores, eso no es así, el trabajo editorial es muy tedioso si de lo que se trata es de presentar un producto con la mejor calidad posible, primero, elije una tipografía entre las 2.000 que tienes instaladas en tu sistema, que enlace con el briefing del producto a la perfección, después elabora una hoja maestra en tu documento con los márgenes correctos pensados al milímetro para este proyecto, y ahora lo más difícil, ponte a cuadrar las tropecientas mil imágenes con los tropecientos mil textos que te han mandado y cuádralos en 12 páginas, ni más ni menos, nada, ¡en una horita lo tengo hecho!.

A esto es a lo que nos referimos cuando en otras ocasiones hemos hablado del valor del diseño, de darle a las cosas el valor que realmente tienen, ni más ni menos, sino el que tienen, y si nosotros ya estipulamos unas tarifas en base a nuestras horas trabajadas ¿porqué el cliente viene a vender motos de segunda mano diciéndote que se revalorizarán seguro en un futuro?, ¿a caso voy yo a una tienda de ropa y le digo a la dependienta, hoy me voy a llevar este jersey a mitad de precio, pero no te preocupes que seguramente si mi economía me lo permite, vendré a comprar una vez al mes?. Seguramente lo primero que haría la pobre chica sería llamar a la policía, pensando que lo que queremos es robarle.

No queremos motos de segunda mano pre-revalorizadas, queremos una que esté bien, una del montón que nos lleve a todos lados sin problemas y cuando se estropee, pues compraremos otra de las mismas características, sin más. Y si otros quieren comprar esas motos pues que lo hagan, pero motos que valen la pena hay muchas en el mercado y si son esas las que compramos, al final, el cliente del que hablamos, se quedará con la moto en su garaje cogiendo polvo y sin obtener beneficios por ella.

Reflexionemos esto e intentemos llevarlo a cabo, como digo siempre, es una cuestión educacional. Nuestro trabajo vale dinero, no dejemos que otros pasen eso por alto.

imagen vía @reddesingweb

Cris Castellanos

Dircom en DLC y founder en Social Brand. Gestión y coordinación de proyectos creativos. Mi objetivo ha sido siempre observar, aprender y perseverar, para crecer y aportar nuevas técnicas creativas basadas en la innovación.