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OTRO MUNDO CREATIVO

La historia de Google, los secretos del mayor éxito empresarial, mediático y tecnológico de nuestro tiempo. Capítulo I

Estamos totalmente inmersos en la era de la democratización informativa producida, en primer término, por la enorme expansión de Internet a nivel global desde hace ya una década y, complementada por la derivada aparición de nuevos y efectivos modelos empresariales basados en la innovación tecnológica y, centrados en este todopoderoso medio que se ha convertido indudablemente en el medio por excelencia, donde todo concurre y convive. Ahora TODO está en la Red

Pero, ¿cómo controlar toda esta cantidad de información de manera efectiva desde un simple ordenador personal o dispositivo móvil?. La respuesta se encuentra en la avanzada tecnología de los motores de búsqueda y, éste ha sido el triunfo indudable de la empresa Google Inc., un “invento” revolucionario, según Vise y Malseed[1], comparable con la imprenta moderna de Gutenberg, de hace ya quinientos años. Los motores de búsqueda se han convertido en la llave maestra de Internet. (Girard, 2007: 182).

Y estos complejos sistemas de búsqueda, han modificado el acceso a la información, da igual qué  se busque en la Red, compras, finanzas, contactos, servicios de cualquier tipo… todo se mezcla en este espacio virtual, acuñado innumerables veces durante estos últimos años, por el ya término común de ciberespacio. Los motores de búsqueda y, ahora también las populares redes sociales y las bitácoras digitales, se han integrado en la vida cotidiana de la gente sin diferencias geográficas, de raza, sexo o condición social, haciéndose indispensables en nuestro día a día.

La empresa Google abarca, además de uno de los más potentes motores de búsqueda del mundo, todo tipo de nuevas tecnologías de la comunicación, basadas en la continua innovación. Las estadísticas se muestran concluyentes y millones de personas utilizan su revolucionario motor de búsqueda de información en su día a día, permitiendo una creciente accesibilidad a todo tipo de datos a nivel mundial, gracias a la traducción de sus servicios en más de 100 idiomas.

Sin embrago, la estrategia de expansión lingüística, no ha sido la única que ha proporcionado el éxito a Google, sus creadores, analistas natos de las nuevas tecnologías y, sobretodo del nuevo panorama comunicacional que les envuelve, han creado nuevas y exuberantes estrategias que, en el mundo de las empresas de la comunicación han marcado un hito determinante para el futuro sostenible de otros sectores empresariales que, ahora operan bajo el mando de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. Tendencias, que nada tienen que ver con la suerte o con costosos planes de marketing y grandes inversiones publicitarias, sino con la proposición esencial de satisfacer al usuario final, estableciendo soluciones altamente efectivas para acabar haciendo del boca a boca, su herramienta de marketing más valiosa.

Como estrategia de producto, Google ha seguido el enfoque de “menos es más” que se hace patente en su página de inicio y que además se ha mantenido hasta ahora, un verdadero gancho para los usuarios, hartos de las pesadas páginas cargadas a menudo con demasiada información gráfica que crean dificultad de lectura y acaban siendo contraproducentes. El único elemento versátil en su página de inicio ha sido el logotipo, que se adapta a diferentes temáticas según la época del año o las fechas señaladas, una exitosa estrategia espontánea de Google, modificar el logotipo casi a diario, al principio la gente accedía a la web ¡sólo para ver si lo habían cambiado!.

Pero en este nuevo panorama tecnológico, habría que replantearse algo esencial y es que, por lo general las estrategias que los nuevos medios están llevando a cabo, quizá sean estrategias algo primitivas para los tiempos que corren. La mayoría de las empresas de comunicación operan pensando directamente en beneficios económicos, financiándose normalmente mediante servicios de pago y/o publicidad tradicional[2], un modelo empresarial a la vieja usanza que, evidentemente no está dando resultados al alza ni en las empresas ni en los mercados bursátiles. Google ha evolucionado hacia un modelo de gestión que se muestra incipiente en solucionar problemas, mejorando día a día sus productos para generar un alto grado de satisfacción en el usuario final que, al fin y al cabo es el cliente que acabará proporcionándoles el éxito. En conclusión, su filosofía esencial es pensar en este usuario final, después, ya se verá de qué manera ganar dinero con ello. Esa ha sido la base de su imponente éxito empresarial.

Google facilita de forma instantánea información gratuita a quienquiera que la busque y, en un mundo donde la gratuidad está todavía en periodo de gestación, es todo un reto que la esencia del éxito tenga este antecedente, porqué aunque ahora Google obtenga la mayor parte de sus beneficios con enlaces de publicidad patrocinados a través de búsquedas concretas, no fue así desde principio.

Las buenas ideas son buenas si aportan soluciones a problemas, pero son sólo el comienzo, ser capaces de ponerlas en marcha, mantener unos principios y una filosofía transparentes de actuación y, sobretodo pensar en el usuario final antes que en los propios beneficios, son algunas lecciones que podemos aprender de sus métodos de gestión empresarial que, a vistas ahora de expertos en la materia, han sido realmente revolucionarios.

Pero aunque Google sea una empresa de nuevas tecnologías sin apenas competencia directa, su particular funcionamiento interno dio que hablar en algunas ocasiones al principio, no siempre se confió en que dicho modelo peculiar de llevar a cabo su gestión interna les conduciría a un éxito que aguantaría tanto tiempo.

La economía en la que se basa la empresa depende de millones de socios anunciantes y sitios web que se retroalimentan unos a otros ya que, Google descubrió que la máxima eficacia de la publicidad en Internet se alcanzaba ofreciendo a los usuarios lo que más les interesaba según las búsquedas que realizaban; por ello tanto usuarios como empresas anunciantes tienen un gran interés en el perenne éxito y el próspero crecimiento de este impecable motor de búsqueda, una economía social que junto con su ideología clave de continua innovación, llevaron a la empresa a multiplicar por siete su valor en el primer año de cotización en bolsa, tan sólo seis años después de su nacimiento.

La gestión de Google ha estado encabezada por un mando de tres personas, un tecnólogo, un negociador y un cabeza de gestión. Una combinación perfecta que ha llevado a la empresa a posicionarse en el epicentro de la economía de la publicidad en Internet, aunque esas no fueran sus intenciones originarias. Desde sus inicios insistieron en la incipiente idea de centrarse en los usuarios, aportándoles continuamente soluciones efectivas para que pudieran encontrar cualquier información en la Red y, en última instancia pensaron en cómo iban a hacer dinero con ello. Sin embargo, esta idea inicial nada tenía que ver con publicidad, ya que el fin no era ganar dinero con su tecnología, sino conseguir financiación para construir el mejor motor de búsqueda existente hasta el momento, en definitiva, todo un reto en “aquellos tiempos”. Para ello buscaron inversores pasivos y así pudieron seguir teniendo el mando sobre la empresa. Google, no ha necesitado un completo plan de marketing para crear su nombre de marca, su acertada cultura de ofrecer una potente herramienta gratuita a los usuarios que se han acabado convirtiendo en portavoces de la misma, ha sido sin ninguna duda su mayor estrategia.

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[1] Entendemos por un tipo de publicidad tradicional la que cumple unas pautas de comunicación convencionales y, que diferencian de manera evidente a la pieza publicitaria de la pieza informativa.
[2] VISE, David A.; MALSEED, Mark (2006): Google, la historia. Los secretos del mayor éxito empresarial, mediático y tecnológico de nuestro tiempo, Madrid, La esfera de los libros.

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