ESTAMOS ONLINE

OTRO MUNDO CREATIVO

Los 5 principios de la innovación

Siguiendo el texto de Greg Satell en www.digitaltonto.com/2011/5-principles-of-innovation, he querido hacer una traducción personal de esta interesante reflexión sobre la innovación y sus antecedentes.

La gran pregunta que nos hacemos a menudo es, si los innovadores nacen o se hacen. Parece ser que, aquellos que continuamente generan ideas para cambiar el mundo son personas con un “algo” especial, diferentes al resto de nosotros. Sólo hay que echar un vistazo a Einstein, Henry Ford o un Steve Jobs, que nos dejaron un legado único,  personas todas ellas con estilo propio y una confianza estremecedora en ellos mismos. Sin embargo, también son muchos otros los que gozan de gran talento y credibilidad, lo que ocurre es que ni ellos mismos lo saben. Pero Según Satell, las historias de estos citados innovadores, contienen a menudo ciertos matices de conflicto y, desde su punto de vista, la innovación parece pertenecer más a sabios que ser innata.

Esto son los 5 principios que Satell nos propone sobre innovación:

1. Piensa en pequeño

Peter Drucker, perfecto conocedor de la gestión en las organizaciones, escribió una vez: “las grandes innovaciones siempre empiezan por algo pequeño”. Tiene razón, llevar a cabo una pequeña idea tenazmente, vale infinitamente más la pena que intentar llevar a cabo muchas ideas a la vez, porque seguramente acaben todas en el cubo de basura.

Piensa en algo muy, muy grande y, verás como probablemente sus orígenes sean modestos. Tenemos varios ejemplos para ello; Microsoft, se ha convertido en una de las compañías más beneficiosas del mundo, centrándose en la fabricación de software, un área tan intrascendente en sus inicios, que IBM rechazó al principio todas sus propuestas. Apple, sin embargo, creció rápido con Macintosh, luego veremos algunas razones.

Lo bueno de pensar en pequeño es que puedes arriesgarte y fracasar, porque dicho fracaso siempre será sostenible. Puedes fallar, pero, “Pick Yourself Up” o lo que es lo mismo, vuelva a intentarlo, dice el autor del texto. Piensa que con el tiempo lo conseguirás, no hay límites, tu idea prosperará seguro. Un consejo, lo peor que puedes hacer: empezar con un montón de gastos iniciales que piensas que te llevarán hacia un punto de estabilidad en el futuro, porque lo más probable es que ese día nunca llegue.

2. Las innovaciones disruptivas son una mierda.
Desde que Clayton Christensen publicó El dilema del innovador, la idea de la innovación disruptiva se ha convertido en algo super sexy. Y ¿por qué no? ¿Qué es más emocionante que una nueva idea que surge de la nada y acaba transformando a todo un sector industrial?. Pero la gente, casi siempre tiende a desechar este concepto de innovación disruptiva, al igual que siempre son cuatro los que de verdad se arriesgan, piensan e innovan, los demás se dirigen a la luz, a lo seguro, a lo que han visto, oído y tocado, todo lo demás “es de locos”.

Tim Kastelle, reconicido investigador sobre innovación, ha encontrado un gran ejemplo de esto en  las compañías Canon y Ricoh, que casi eliminaron a Xerox del mercado cuando sacaron a la venta fotocopiadoras mucho más pequeñas y mucho más baratas, pero “suficientemente buenas” para la mayoría de las empresas. Tamaño y precio se consagraron ganadores en un mercado donde hasta entonces no había existido a penas competencia.

3. La innovación es combinación

Cita Satell, “aunque tendemos a pensar que los innovadores son gente que se precipitan, a menudo, solos y sin protección por la ladera de la montaña, la realidad es que todos los avances trascendentes, han salido de una síntesis de ideas de diversos ámbitos”. Un famoso ejemplo histórico es el del descubrimiento de la genética. Cuando en el año 1865 Mendel publicó su pionero estudio sobre la herencia de los caracteres en la planta del guisante, no llegó a ninguna parte, costó casi medio siglo combinar dicho concepto con la selección natural de Darwin, para dar rienda suelta a un torrente de innovaciones en la medicina y en la ciencia.

De manera similar, Einstein se fusionó con la física, Hume tuvo que relacionar el escepticismo de para llegar a su teoría de la relatividad. Watson y Crick no fueron los científicos más destacados en la búsqueda de la estructura del ADN, pero sabían todo lo necesario acerca de la biología, la química y la física, combinación que más tarde, consiguió unir todas las piezas del puzzle de la genética.

Pero sin duda el ejemplo más mediático ha sido el ecosistema de Apple, cuando Steve Jobs lanzó el por primera vez el i-Pod, ya existía un mercado repleto de reproductores de música digital, pero Jobs lo combinó con su reproductor de música i-Tunes, lo que hizo que el contenido de sus reproductores fuera mucho más accesible. Después lanzó nuevos productos, el i-Phone, i-Pad, Siri…  creando diferentes combinaciones que, sin duda han aportado a los productos de Apple un fructífero valor añadido.

4. La pasión y la perseverancia son claves

El problema de las combinaciones es que, encontrar las adecuadas lleva su tiempo. Larry Page y Sergei Brin, creadores de Google, han sabido combinar el sistema de citas académicas con la tecnología informática, para acabar desarrollando el mayor motor de búsqueda de la era de Internet. Sin embargo, tuvieron que pasar años para encontrar dicha combinación. Pasar años en el desierto antes de convertirte en un gran éxito no es nada raro.

En sus inicios, Sony, comenzó fabricando ollas de arroz. Hewlett Packard, empezó creando estrafalarios artilugios inservibles. Así que, lo brillante no es tener ideas, sino tener la suficiente perseverancia para, tras años de fracasos seguir intentándolo y poder llegar al éxito. Y dice Satell, “no sólo estamos compitiendo en la economía de la información, sino también en la economía de la pasión y por lo tanto debemos aprovechar los avances tecnológicos, sociales y económicos que se presenten”.

5. El Portfolio

Por supuesto, más allá de lo bonito y alegre del concepto de innovación, las empresas deberían hacer algo más que atender a sus clientes, pagar sus nóminas y ganar dinero; la idea de creatividad, a menudo fracasa cuando llega el momento de hacer cuentas. Sin embargo, el profesor Kastelle nos ofrece un modelo con tres perspectivas que hemos traducido para que lo entendáis bien.

¿Quieres invertir el 70% de tus esfuerzos innovadores en conseguir dinero a través de tu competencia?
¿Quieres invertir el 20% de tus esfuerzos de innovación para conseguir algún dinero extra (de clientes o proveedores)?
¿O quieres invertir el 10% de tus esfuerzos de innovación para crear algo relamente nuevo y fresco.

En cualquier caso la realidad es que, son las cosas mundanas las que hacen posible la creación de una fructífera innovación, sin estos entes simples, sólo tenemos montones de ideas locas que nunca seremos capaces de llevar a cabo con éxito. Por ello, si no consigues resolver los pequeños problemas del día a día, nunca habrá un futuro para inventar.

Cris Castellanos

Dircom en DLC y founder en Social Brand. Gestión y coordinación de proyectos creativos. Mi objetivo ha sido siempre observar, aprender y perseverar, para crecer y aportar nuevas técnicas creativas basadas en la innovación.